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Article Sexting en contexto escolar:
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Maribel Vega-Arce 1
Gastón Núñez-Ulloa 2
Denise Mora 3
Gonzalo Salas 4*
1 Universidad Católica del Maule, Talca, Chile
0000-0002-8251-3058
2 Universidad Autónoma de Chile, Talca, Chile
0000-0001-6486-8333
3 Universidad Andrés Bello, Concepción, Chile
0009-0005-7610-0328
4 Universidad Católica del Maule, Talca, Chile
0000-0003-0707-8188
* Datos de contacto: Departamento de Psicología, Universidad Católica del Maule. Avenida San Miguel, 3605, Talca, Chile.
gsalas@ucm.cl
Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflicto de interés respecto al tema de la investigación.
Recibido: diciembre 27/2023
Concepto de evaluación: junio 3/2025
Aceptado: julio 7/2025
Cómo citar [APA]: Vega-Arce, M., Núñez-Ulloa, G., Mora, D., & Salas, G. (2025). Sexting en contexto escolar: Revisión narrativa de factores de riesgo y protección (2020-2023) [Sexting in school settings: Narrative review of risk and protective factors (2020-2023)]. Acta Colombiana de Psicología, 28, 1-19. https://doi.org/10.14718/ACP.2025.28.17
Resumen
El objetivo del presente estudio fue integrar y analizar investigaciones recientes sobre los factores de riesgo y protección asociados al sexting entre niñas, niños y adolescentes escolares menores de 18 años. Se realizó una revisión narrativa, siguiendo criterios SANRA, en las bases de datos PubMed, Scopus y Web of Science. Se seleccionaron 14 estudios empíricos (2020-2023) que abordaran factores asociados al sexting en población escolar, y se aplicó un análisis temático y una evaluación cualitativa de calidad metodológica. Los hallazgos se organizaron en cinco categorías: factores demográficos y socioeconómicos, psicológicos, dinámicas con pares, factores contextúales e influencia de la tecnología. Específicamente, se encontró que el aumento de edad, pertenecer a minorías sexuales o étnicas, el bajo autocontrol, la presión de pares y las dinámicas familiares disfuncionales se asociaron a mayor involucramiento en sexting, especialmente bajo presión o sin consentimiento. En contraste, el acompañamiento parental, la estructura familiar estable, la conexión escolar, la participación religiosa y fortalezas personales como la autenticidad y el sentido de justicia son factores protectores. El sexting es un fenómeno complejo, influido por factores múltiples que interactúan en distintos niveles del ecosistema de desarrollo. Se requiere una prevención basada en evidencia, especialmente en el entorno escolar.
Palabras clave: sexting, redes sociales, infancia, adolescencia, psicología, educación sexual.
Abstract
The aim of this study was to integrate and analyse recent research on risk and protective factors associated with sexting among school-aged children and adolescents under 18 years of age. A narrative review was conducted following SANRA criteria using the PubMed, Scopus, and Web of Science databases. Fourteen empirical studies published between 2020 and 2023 that addressed factors associated with sexting in school populations were selected, and a thematic analysis alongside a qualitative assessment of methodological quality was performed. The findings were organised into five categories: demographic and socioeconomic factors, psychological factors, peer dynamics, contextual factors, and the influence of technology. Specifically, increasing age, belonging to sexual or ethnic minority groups, low self-control, peer pressure, and dysfunctional family dynamics were associated with greater involvement in sexting, particularly when it occurred under pressure or without consent. In contrast, parental monitoring, stable family structure, school connectedness, religious involvement, and personal strengths such as authenticity and a sense of justice emerged as protective factors. Sexting is a complex phenomenon influenced by multiple factors that interact at different levels of the developmental ecosystem. Evidence-based prevention is therefore required, particularly within the school environment.
Keywords: sexting, social networks, childhood, adolescence, psychology, sexual education.
Introducción
El sexting, entendido como compartir mensajes, imágenes o videos sexualmente explícitos del propio emisor a través de medios electrónicos, es un fenómeno global. Su prevalencia ha ido aumentando en el tiempo, estimándose para 2018 un 14.8 % para el envío de este tipo de material y un 27.4 % para su recepción (Madigan et al., 2018).
Tras ser utilizado en medios de comunicación masiva desde el año 2005 (Rosenberg, 2011), el sexting se ha posicionado como un tema de creciente interés y controversia para la educación, la política y la legislación a nivel internacional (Crofts & Lee, 2013; Jaishankar, 2009; McGovern et al., 2016; Patchin & Hinduja, 2024; Slane, 2013). Pese a que en la actualidad ha sido aceptado como un comportamiento normativo entre los jóvenes (Mori et al., 2019), la conceptualización del sexting continúa siendo polémica por la diversidad de escenarios y dinámicas involucradas (Barrense-Días et al., 2017), que abarcan un continuo que va desde intercambios consensuados hasta interacciones indeseadas y coercitivas entre adultos (Klettke et al., 2019), pornografía infantil (Crofts & Lievens, 2018) o de extorsión a menores de edad (Wolak et al., 2018).
En la última década, la investigación ha aportado a esta discusión con un creciente volumen de publicaciones (Ngo et al., 2017). Los temas abordados han ido explorando las repercusiones legales del sexting, para luego centrarse en las características psicológicas y sociales de las personas que lo han practicado (Mercado et al., 2016), incluyendo algunas variables de personalidad, como la extroversión y la apertura a nuevas experiencias (Jeanfreau et al., 2022).
De igual modo, la asociación del sexting con la victimización tanto en la violencia de pareja (Ross et al., 2019) como en aquella dirigida a menores de edad por medio del ciberacoso (cyberbullying), así como con las invitaciones sexuales por parte de adultos (Gámez-Guadix & Mateos-Pérez, 2019), el abuso sexual infantil asistido por la tecnología —bajo la forma de grooming—, o la difusión de material de abuso sexual infantil (Chauviré-Geib & Fegert, 2023), en conjunto han generado alerta en el mundo académico.
Al respecto, una investigación estimó que, aunque las imágenes de explotación y abuso que afectan a los niños, niñas y adolescentes (NNA) son mayoritariamente producidas por jóvenes que son conocidos, amigos o parejas íntimas de las víctimas, resulta preocupante que en un 59.2 % de los episodios un adulto estuvo involucrado como productor, receptor o compartidor no consensual, y que un 32.6 % de las víctimas no estaban seguras de quién era el perpetrador (Finkelhor et al., 2023).
Pese a lo anterior, el sexting no parece presentar una forma única de manifestación. Autores como Dodaj y Sesar (2022) diferencian entre sexting relacional, reactivo, forzado y violento. Otros autores distinguen entre sexting experimental, en el que los contenidos se comparten dentro de la intimidad de una relación de confianza para explorar la sexualidad (Wolak et al., 2018); emocional, que se asemeja a otros comportamientos para regular emociones negativas (Bianchi et al., 2023); de riesgo, que implica ejercer el comportamiento en un contexto de mayor peligro (Morelli et al., 2021); y agravado, cuando hay contenidos sexuales compartidos sin consentimiento o bajo coacción (Van Ouytsel et al., 2020).
Recientemente, diversos autores han comenzado a organizar y evaluar los conocimientos acumulados en torno al sexting, y algunas de sus principales conclusiones indican que aproximadamente uno de cada cinco jóvenes envía este tipo de mensajes, uno de cada tres los recibe, y uno de cada siete reenvía sexts sin consentimiento. Además, se estima que las tasas de sexting entre jóvenes están estabilizadas por saturación en la propiedad de dispositivos, y se ha encontrado una mayor conciencia sobre los riesgos asociados (Mori et al., 2022) y que la forma de definir y evaluar el sexting afecta los reportes (Klettke et al., 2014; Krieger, 2017; Walker & Sleath, 2017). Por otra parte, aunque el sexting no resulta necesariamente nocivo (Mori et al., 2019), su uso en menores de edad se asocia a múltiples formas de victimización digital, incluso si se trata de una práctica ocasional. Por esto, su prevención es considerada prioritaria a nivel escolar (Finkelhor et al., 2024).
Al respecto, las revisiones sistemáticas y metaanálisis señalan consistentemente que el sexting se relaciona con una mayor probabilidad de ser sexualmente activo (Handschuh et al., 2019) y de involucrarse en conductas sexuales de riesgo (Klettke et al., 2014; Livingstone & Smith, 2014), como el sexo sin protección, aumento en el número de parejas sexuales (Kosenko et al., 2017) y el consumo de alcohol y drogas antes de la relación sexual (Smith et al., 2016). Por otro lado, el metaanálisis conducido por Mori et al. (2019) indica que el sexting es una variable de riesgo para la salud mental, particularmente asociada a la depresión y la ansiedad en jóvenes (Gassó et al., 2019; Medrano et al., 2018).
Según la revisión sistemática de la literatura de Doyle et al. (2021), el sexting en NNA es definido y evaluado considerando distintos tipos de medios (imágenes, videos y mensajes de texto), modos de transmisión y acciones implicadas (producción, envío, recepción y reenvío), pero, más allá de estas variaciones, el sexting en escolares ha sido asociado en gran medida con una mayor actividad sexual y comportamientos de riesgo, incluyendo un debut sexual temprano y el uso de drogas durante la interacción sexual. Según indican los autores, se reportan relaciones complejas entre el sexting y problemas como la ansiedad, la depresión, el estrés y la calidad de vida. De igual forma, esta problemática tendría importantes implicaciones sociales, en tanto puede influir en cómo los jóvenes se conectan e interactúan con sus pares y en sus relaciones románticas, con marcadas diferencias según el género. Además, la distribución y exposición pública de contenido sexual extendería su impacto más allá de los individuos involucrados, y por tanto puede afectar negativamente a comunidades y sistemas sociales más amplios.
Por otra parte, la revisión sistemática de Paulus et al. (2024) refiere que el sexting es una conducta sexual digital específica diferenciada del consumo de pornografía, pero que ambas se relacionan con una sexualización digital temprana, y, de hecho, afirma que el consumo de pornografía resulta ser un factor de riesgo para el sexting no consensuado.
En la actualidad, el sexting continúa siendo un dominio de conocimiento de interés, y, si bien hay datos contradictorios acerca de la incidencia del sexting durante la crisis sanitaria por covid-19 (Gassó et al., 2021; Lehmiller et al., 2021), el escenario de confinamiento, estrés y acceso a vías digitales permitió seguir esclareciendo cómo se desarrolla. Al respecto, el afrontamiento adaptativo o desadaptativo parece mediar la relación entre el estrés de la pandemia y diferentes tipos de sexting. Esto sugiere que el manejo del estrés puede afectar la manifestación de conductas sexuales digitales, donde el apoyo social se asocia a prácticas más seguras o emocionalmente conectadas, mientras que la evitación o dificultad para resolver problemas se relaciona con sexting de riesgo y con su uso como estrategia de regulación emocional (Bianchi et al., 2023).
Esto implica que aunque el sexting parece ser un comportamiento sexual relativamente normativo entre adolescentes (Van Ouytsel et al., 2018), resulta necesario explorar los motivos tras su ejercicio (Goh et al., 2023) para poder prevenir sus implicaciones desfavorables. De hecho, es muy probable que buena parte de la información recabada en adultos dé cuenta de la práctica de sexting durante la edad escolar (Mori et al., 2020), lo que ratifica la importancia de aprovechar el escenario educativo como el mejor contexto (Ojeda & Del Rey, 2022) para conducir estrategias de prevención fundamentadas científicamente (Dodaj & Sesar, 2022).
Ahora bien, pese a los avances realizados en la investigación internacional acerca del sexting, la literatura disponible en español en población escolar es escasa y dispersa, lo que dificulta la implementación de intervenciones (Dodaj & Sesar, 2022; Ojeda & Del Rey, 2022). Esto constituye una barrera para su prevención con base en evidencia empírica.
Teniendo en cuenta lo anterior, la presente revisión tiene por objetivo integrar y analizar las investigaciones recientes sobre los factores de riesgo y protección asociados al sexting entre niñas, niños y adolescentes (NNA) escolares menores de 18 años, abordando para ello las diversas influencias demográficas, psicológicas, sociales, contextuales y tecnológicas asociadas a este comportamiento. Al clarificar estas variables, se espera aportar precisiones fundamentales para abordar de manera informada y consistente el comportamiento sexual digital de los NNA e implementar iniciativas de prevención escolar.
Método
Diseño
El objetivo de esta investigación fue abordado mediante una revisión narrativa. Este tipo de síntesis permite compilar la evidencia reciente sobre un tema focalizado, integrándola y contextualizándola. Su utilización resulta pertinente para identificar las brechas en los últimos dos a tres años, fundamentar futuras investigaciones y orientar la elaboración de protocolos y directrices (Agarwal et al., 2023).
Específicamente, se emplearon los criterios SANRA (Baethge et al., 2019) como guía para cautelar la calidad de la revisión. Con base en estos se enunció la importancia del tema tratado, especialmente en el contexto profesional, y se definió explícitamente el objetivo de la revisión y su aporte. Además, se describió la estrategia de búsqueda bibliográfica con el fin de permitir la trazabilidad del proceso de selección de fuentes, se valoró la pertinencia, actualidad y representatividad de las fuentes empleadas, se procuró integrar y discutir los hallazgos de forma crítica y coherente, y, por último, se realizó una presentación clara de los resultados relevantes.
Estrategia de búsqueda
La búsqueda se realizó en noviembre del 2023 en PubMed, Scopus y Web of Science, tres catálogos de relevancia académica. Su elección se justifica por ser las principales bases de datos científicas, por la calidad de sus documentos y su cobertura temática. Su uso en esta revisión es complementario y facilita la integración de los aportes que han surgido desde las ciencias sociales, la psicología, la medicina y la educación (Hosseiniara, 2023; Tarazi, 2024). La cadena de búsqueda empleada se detalla en la Tabla 1.
Tabla 1. Cadena de búsqueda
(sexting OR cybersex OR "texting sexual content" OR "sexually explicit messages" OR "digital communication") AND (adolescents OR schoolchildren OR teenagers OR youth OR minors OR "High School Students" OR "Middle Schoolers" OR "Secondary School Students") AND (school OR "educational setting" OR "high school" OR "secondary education") NOT (scale OR review) |
Este algoritmo se formuló combinando distintas denominaciones de sexting, con el rango etario de interés, empleando operadores booleanos para combinarlos. Además, se optó por el uso exclusivo de términos en inglés por su transversalidad en la indexación, y se excluyeron escalas y revisiones por el tema en estudio.
Selección de artículos
Se utilizó un muestreo intencionado a partir de los resultados de la cadena de búsqueda, limitando la selección a estudios empíricos publicados entre 2020 y 2023 que abordaran directamente la relación entre sexting y sus factores asociados en contextos escolares. Asimismo, se incluyeron artículos en inglés y español y se optó por excluir estudios de fuentes secundarias, artículos de opinión y editoriales referidos a jóvenes de 18 años o más, o a estudiantes universitarios. De igual modo, no se seleccionaron documentos referidos a programas de prevención o intervención del sexting escolar, así como tampoco artículos que no estuviesen disponibles en texto completo.
El proceso de identificación y selección de los estudios incluidos en la revisión narrativa se llevó a cabo en fases consecutivas. En primer lugar, se identificaron 308 registros a través de búsquedas en las bases de datos. De estos, 112 registros eran duplicados. Posteriormente se evaluaron los títulos y resúmenes de 196 artículos, de los cuales se excluyeron 148 por no cumplir con los criterios temáticos o poblacionales establecidos. A partir de esta selección, se revisó un total de 48 documentos a texto completo, y se excluyeron 34 debido a limitaciones de acceso, inadecuación del rango etario o del diseño metodológico. Finalmente, se seleccionaron 14 estudios que fueron incluidos en el análisis.
El rigor en la selección de los artículos se cauteló mediante un mecanismo de verificación de la pertinencia de cada texto identificado, a partir de la confirmación por parte de un segundo autor, y, ante discrepancias, se optó por consultar a un tercer autor para dirimir las diferencias (Lim et al., 2022). Se procuró velar por la claridad y transparencia en todo el proceso, con el fin de efectuar una selección cuidadosa por la relevancia temática y el aporte sustantivo de cada estudio a los objetivos de la revisión.
Análisis de la información
El análisis de la información se realizó en tres etapas. En primer lugar, los artículos fueron caracterizados con el fin de contextualizar su aporte específico y facilitar su comparación. Después, con base en Hatzenbuehler et al. (2024), se realizó una evaluación cualitativa de calidad empleando cinco criterios: tipo de diseño, representatividad de las muestras, uso de instrumentos validados, control de variables de sesgo y claridad en la operacionalización del sexting. Además, cada estudio fue valorado cualitativamente estimando distintos niveles de rigor (alto, medio o bajo) según una matriz predefinida. Posteriormente, se asignó una valoración de calidad en la que se consideró como de calidad alta cuando un artículo contaba con al menos cuatro de los cinco criterios con nivel alto, media cuando presentaba entre dos y tres criterios con nivel alto y sin criterios bajos, y media-baja cuando presentó dos o más criterios con valoración baja.
Por último, se procedió a realizar un análisis temático siguiendo las fases de Codina (2020): (1) formular un esquema de análisis acorde a los objetivos; (2) aplicar el esquema a todos los documentos; (3) comparar constantemente los resultados para generar nuevas interpretaciones; y, de requerirse, (4) revisar y ajustar el esquema. Esto permitió realizar una síntesis por facetas estructurando los diversos documentos por subtemas del área estudiada, así como ponderar los aspectos convergentes según la calidad metodológica de los artículos que los sustentan.
Resultados
Caracterización de los artículos
Los documentos seleccionados fueron producidos por grupos de entre dos y ocho autores, con diez países diferentes de afiliación (Alemania, Australia, Bélgica, Canadá, Croacia, España, Estados Unidos, Irlanda, Israel y Suiza). Además, las muestras provienen de nueve países (Australia, Bélgica, Croacia, Escocia, España, Estados Unidos., Israel, Nicaragua y Suiza), y la edad de los NNA participantes fue a partir de los nueve años.
Tabla 2. Características generales de los artículos seleccionados (N = 14)
Artículo |
Revista |
Objetivo |
Tipo de diseño |
Representatividad de la muestra |
Instrumentos validados |
Control de variables de sesgo |
Operacionalización del sexting |
|
1 |
Barrense-Días et al. (2022) |
Journal of School Health |
Determinar prevalencia de envío de Imagen íntima |
Transversal |
Alta (escolar nacional, W = 3189) |
ítems autoelaborados |
Edad, sexo, origen migratorio |
Moderada |
2 |
Brewer et al. (2023) |
Journal of Child and Family Studies |
Examinar factores asociados a ciberdesviación |
Transversal |
Media (escolar local, W = 354) |
Escala adaptada de envío de sexts y presión |
Edad, género, orientación sexual |
Alta |
3 |
Buric et al. (2020) |
New Media & Society |
Asociaciones entre sexting y salud mental |
Longitudinal |
Media (escolar longitudinal, W= 231) |
Sexting Scale (5 ítems), DASS-21, RSES |
Edad, NSE |
Alta |
4 |
Dolev-Cohen et al. (2020) |
Cyberpsychology |
Sexting y estilos paréntales |
Transversal |
Media (escolar local, W = 460) |
ítems ad hoc sobre sexting |
Estilos parentales |
Moderada |
5 |
Holt etal. (2021) |
Computers in Human Behavior |
Evaluar autocontrol y acceso tecnológico |
Transversal |
Media (escolar local, W = 344) |
Escala sobre sexting y autocontrol (no validada) |
Autocontrol, acceso a tecnología |
Alta |
6 |
Hunter et al. (2021) |
Archives of Sexual Behavior |
Presión de pares y apoyo parental |
Transversal |
Alta (escolar nacional, W = 2202) |
Escala validada de presión de pares, conexión escolar, apoyo parental |
Apoyo parental, presión de pares |
Alta |
7 |
Ruvalcaba et al. (2022) |
Journal of School Health |
Relación entre sexting y violencia sexual |
Transversal |
Alta (representativa estatal, W = 4032) |
Youth Risk Behavior Survey (YRBS) |
Sexo, violencia previa |
Alta |
8 |
Seto etal. (2023) |
Journal of Adolescence |
Predictores de sexting en menores |
Transversal |
Alta (escolar nacional, W = 2496) |
Escala propia validada sobre sexting |
Edad, género, aplicaciones |
Alta |
9 |
Tamarit et al. (2021) |
IJERPH |
Adicción a Internet y autoestima corporal |
Transversal |
Media (escolar local, W = 1102) |
Internet Addiction Test (IAT), Body-Esteem Scale, sexting (items propios) |
Autoestima, adicción a Internet |
Moderada |
10 |
Van Ouytsel et al. (2020) |
Journal of Adolescence |
Sexting en minorías de género |
Transversal |
Media (escolar local, W = 293) |
Escala ad hoc para minorías de género |
Identidad de género |
Alta |
11 |
Van Ouytsel et al. (2022) |
Journal of Sex Research |
Sexting precoz y consumo de sustancias |
Transversal |
Media (escolar, W = 420) |
ítems sobre sexting problemático, consumo y sexualidad |
Consumo de sustancias |
Alta |
12 |
Van Ouytsel et al. (2021) |
Computers in Human Behavior |
Sexting, presión y violencia en citas |
Transversal |
Alta (escolar nacional, W = 2997) |
Escala propia sobre presión, sexting y violencia |
Presión, género, violencia en citas |
Alta |
13 |
Wachs et al. (2021) |
IJERPH |
Sexting, depresión y autolesiones |
Transversal |
Media (multinacional escolar, W = 2001) |
Escalas sobre sexting consensual/no consensual, PHQ-9, autolesiones |
Sexo, etnia, tipo de sexting |
Alta |
14 |
Yépez-Tito et al. (2021) |
Anales de Psicología |
Fortalezas de carácter y sexting |
Transversal |
Alta (escolar nacional, W = 654) |
Character Strengths Inventory, ítems de sexting |
Fortalezas, sexo, NSE |
Alta |
Calidad metodológica
En cuanto a la estimación cualitativa de la calidad metodológica, seis estudios fueron valorados con calidad alta, cinco con calidad media y tres con calidad media-baja. La Tabla 3 sintetiza la valoración de la calidad metodológica.
Tabla 3. Síntesis de la estimación de calidad metodológica por estudio (N = 14)
Estudio |
Valoración metodológica global |
Justificación |
Barrense-Días et al. (2022) |
Media |
Muestra amplia nacional, pero instrumentos no validados. |
Brewer et al. (2023) |
Media |
Escala adaptada, control adecuado, muestra limitada. |
Buric et al. (2020) |
Alta |
Diseño longitudinal, escalas validadas, buena definición. |
Dolev-Cohen et al. (2020) |
Media-baja |
Ítems ad hoc, diseño transversal, representatividad limitada. |
Holt et al. (2021) |
Media |
Instrumentos no validados, definición clara, muestra local. |
Hunter et al. (2021) |
Alta |
Escalas validadas y contexto ecológico amplio. |
Ruvalcaba et al. (2022) |
Alta |
Muestra representativa estatal, uso de YRBS, control adecuado. |
Seto et al. (2023) |
Alta |
Escala validada, muestra nacional, buen control. |
Tamarit et al. (2021) |
Media |
Escalas mixtas, operacionalización aceptable, muestra local. |
Van Ouytsel et al. (2020) |
Media |
Escala ad hoc, muestra pequeña, enfoque específico. |
Van Ouytsel et al. (2022) |
Media |
Ítems múltiples, análisis descriptivo, muestra adecuada. |
Van Ouytsel et al. (2021) |
Alta |
Escala propia validada, análisis multivariado. |
Wachs et al. (2021) |
Alta |
Definición precisa del sexting, uso de PHQ-9 y otras escalas. |
Yépez-Tito et al. (2021) |
Alta |
Escalas validadas, operacionalización clara, muestra adecuada. |
Los estudios mejor valorados en cuanto a calidad metodológica se caracterizaron por integrar diseños longitudinales o por utilizar instrumentos psicométricamente validados, muestras representativas a nivel nacional o estatal, controles estadísticos rigurosos y definiciones precisas del constructo de sexting. Por el contrario, los estudios con menor valoración tendieron a utilizar ítems ad hoc, muestras locales o diseños exclusivamente descriptivos, lo que restringe la generalización de sus resultados.
En conjunto, los 14 estudios analizados exhiben una calidad metodológica heterogénea, con una proporción significativa de investigaciones que cumplen con estándares adecuados en cuanto al diseño, control de sesgos e instrumentos utilizados. Sin embargo, algunos estudios presentan limitaciones en uno o más criterios evaluados.
En relación con los instrumentos empleados, siete estudios utilizaron escalas validadas internacionalmente o construidas con criterios psicométricos sólidos (por ejemplo, YRBS, DASS-21, RSES, Character Strengths Inventory), mientras que el resto recurrió a ítems ad hoc o adaptaciones parciales sin validación reportada.
Asimismo, todos los estudios incluyeron controles estadísticos sobre variables de sesgo, como sexo, edad, orientación sexual, nivel socioeconómico o variables psicológicas, aunque con diferente nivel de profundidad. Finalmente, la operacionalización del sexting se consideró clara en la mayoría de los casos, aunque con diferencias en torno a la inclusión de conductas consensuales, no consensuales o bajo presión. Esto permite afirmar que la calidad metodológica del corpus analizado es adecuada y brinda un fundamento suficiente para el desarrollo de la revisión narrativa.
Categorización temática
Los contenidos de los artículos fueron categorizados en cinco temas: factores demográficos y socioeconómicos, factores psicológicos, dinámicas con pares, factores contextuales, e influencia de la tecnología y redes sociales digitales.
Factores demográficos y socioeconómicos
Entre los factores demográficos estudiados se encuentran la edad, el sexo, la orientación sexual, la etnia y el ingreso económico familiar.
Específicamente, se encontró que una mayor edad está positivamente asociada con el sexting de NNA. Según reportan consistentemente las investigaciones, en la medida que los NNA tienen más edad, aumenta la prevalencia general del sexting (Hunter et al., 2021; Ruvalcaba et al., 2022; Yépez-Tito et al., 2021), así como la ocurrencia de sus subtipos, como enviar imágenes desnudas de uno mismo, recibir imágenes sin el consentimiento del sujeto retratado y redistribuir imágenes sin consentimiento (Seto et al., 2023). En concordancia con lo anterior, la ocurrencia del comportamiento de sexting aumentaría también con el nivel escolar de los NNA (Dolev-Cohen & Ricon, 2020; Van Ouytsel et al., 2020).
El sexo es otra variable demográfica de importancia, pero con algunos datos no concluyentes. En algunos estudios, como el de Holt et al. (2021), las niñas presentaron una mayor probabilidad de participar en sexting; mientras que en otros, como el de Yépez-Tito et al. (2021), el ser varón está más asociado a este; o no se encuentran diferencias significativas, como en el de Barrense-Días et al. (2022). Además, el tipo de sexting presenta resultados diferenciales dependiendo del sexo, en tanto que los varones reportaron una mayor prevalencia de recibir sexting en comparación con las estudiantes mujeres (Ruvalcaba et al., 2022), y a participar más en sexting no consensual; mientras que las niñas se involucraron más en sexting bajo presión (Wachs et al., 2021) y más sexteo pasivo, sin haber participado activamente en la creación o envío de los contenidos sexuales (Hunter et al., 2021).
Por otra parte, la orientación sexual es un aspecto muy relevante en relación con el inicio y mantenimiento del sexting, pues los jóvenes de minorías sexuales tienen mayores prevalencias de comportamientos de sexting en comparación con sus pares heterosexuales. Por ejemplo, un 16.7 % de los jóvenes de minorías de género había enviado una imagen de sexting en los dos meses anteriores al estudio de Van Ouytsel et al. (2020), en comparación con el 8.4 % de los jóvenes de minorías sexuales. En específico, los estudiantes que se identificaron como LGBT tuvieron una mayor prevalencia de recibir sexting en comparación con los estudiantes heterosexuales (Ruvalcaba et al., 2022). Además, los NNA pertenecientes a minorías de género participan más en sexting consensual (Wachs et al., 2021) y presentan mayores probabilidades de compartir o recibir imágenes redistribuidas no consensuadas (Seto et al., 2023).
En cuanto a la etnia, los niños no caucásicos presentaron una mayor probabilidad de recibir imágenes redistribuidas sin consentimiento, comparados con los niños caucásicos (Seto et al., 2023). De igual manera, los estudiantes negros no hispanos e hispanos mostraron una mayor prevalencia de recibir sexting en comparación con los estudiantes blancos no hispanos (Ruvalcaba et al., 2022).
Adicional a lo anterior, se encontraron resultados inconsistentes en relación con el nivel socioeconómico (NSE), pues un estudio halló asociaciones positivas, pero pequeñas, entre un mayor ingreso económico y todos los comportamientos relacionados con sexting, como enviar imágenes desnudas de uno mismo, recibir imágenes sin consentimiento del sujeto retratado, redistribuir imágenes sin consentimiento y filtración no consensual de imágenes propias (Seto et al., 2023); mientras que en otro, quienes más realizaban sexting se percibían con un NSE más bajo (Barrense-Días et al., 2022).
Finalmente, tres factores demográficos —el sexo femenino, pertenecer a una minoría étnica (entendida como no caucásico) y ser parte de una minoría sexual— están asociados independientemente con el sexting bajo presión (Wachs et al., 2021). Respecto a este último factor, un mayor porcentaje de jóvenes de minorías de género (44.4 %) experimentó presión para enviar imágenes de sexting, en comparación con aproximadamente el 20 % de los jóvenes heterosexuales (Van Ouytsel et al., 2020).
Factores psicológicos
Los factores psicológicos estudiados incluyen variables psicológicas, problemas externalizantes, problemas de salud mental y dificultades en bienestar emocional, aunque los estudios no indican si preceden al sexting, se manifiestan tras este o son características estables en los NNA.
Específicamente, algunas variables psicológicas, como la curiosidad, el humor (Yépez-Tito et al., 2021), la autoestima (Buric et al., 2020) y el bajo autocontrol (Holt et al., 2021), se encuentran asociadas a un mayor ejercicio de sexting. Además, la satisfacción corporal interviene en la relación entre la adicción a internet y las prácticas de sexting. Al respecto, se estableció una correlación positiva entre la adicción a internet y el sexting, mientras la satisfacción corporal presenta una correlación negativa con la adicción a internet, lo que hace suponer que existe una relación indirecta entre la satisfacción corporal y el sexting (Tamarit et al., 2021). Por otra parte, los valores de justicia y la autenticidad en jóvenes están negativamente relacionados con el sexting activo (Yépez-Tito et al., 2021).
Asimismo, se encontró que existe una relación entre el envío frecuente de imágenes íntimas y un pobre bienestar emocional (Barrense-Días et al., 2022). En general, los problemas externalizantes e internalizantes se vinculan con un mayor riesgo de participar en ciberdesviaciones (ciberacoso, hackeo, ciberfraude, piratería digital, entre otras) incluyendo sexting. Puntualmente, se observa una asociación estadísticamente significativa entre problemas externalizantes y una mayor probabilidad de participar en sexting. Esto implica que los NNA con problemas externalizantes, como la impulsividad, la agresividad, o la conducta disruptiva, tienen una mayor probabilidad de involucrarse en sexting (Brewer et al., 2023).
Además, el sexting en NNA se ha asociado a problemas de salud mental, específicamente a ansiedad (Buric et al., 2020), depresión (Buric et al., 2020; Wachs et al., 2021) y autolesiones no suicidas. No obstante, es importante destacar que al estudiar el tipo de sexting y sus implicaciones en la salud mental de NNA, el sexting consensual no exhibe una relación significativa con estos aspectos de la salud mental, a diferencia del sexting no consensual y el sexting bajo presión, que sí muestran asociaciones positivas y significativas con síntomas depresivos y autolesiones no suicidas. Además, cabe señalar que las adolescentes de sexo femenino y los adolescentes blancos y heterosexuales que experimentaron sexting bajo presión informaron mayores síntomas depresivos y autolesiones no suicidas, lo cual sugiere que el impacto del sexting bajo presión puede ser más severo en estos grupos (Wachs et al., 2021).
Dinámicas con pares
Las dinámicas interpersonales presentan una posible relación con el sexting (Buric et al., 2020), en tanto que las investigaciones indican que el sexting ocurriría tanto en el contexto de relaciones románticas como con amigos, parejas potenciales o desconocidos (Dolev-Cohen & Ricon, 2020). Al respecto, pueden diferenciarse las dinámicas de grupo, las acciones dirigidas a presionar al NNA para que realice el comportamiento de sexting y la relación con dinámicas violentas en la relación de pareja.
Puntualmente, las creencias que los individuos tienen sobre lo que sus amigos consideran aceptable respecto al sexting están relacionadas con su propio comportamiento, lo cual evidencia el valor de las normas percibidas entre amigos con los comportamientos como enviar, recibir o redistribuir imágenes de desnudos o de contenido sexual (Seto et al., 2023). ]unto con lo anterior, la búsqueda de popularidad entre pares podría estar relacionada con el sexting (Buric et al., 2020).
Por otra parte, la presión para enviar o pedir sexts ha sido identificada como un factor relevante en el sexting de NNA (Van Ouytsel et al., 2020, 2021), puesto que el sexting bajo presión se relaciona positivamente tanto con el sexting consensual como con el no consensual (Wachs et al., 2021).
En cuanto a la presión recibida en diferentes tipos de relaciones, la susceptibilidad a la presión romántica y la presión de los compañeros son factores asociados al sexting (Hunter et al., 2021). Al respecto, si bien en el estudio de Van Ouytsel et al. (2022) una proporción relativamente pequeña de adolescentes reportó haber enviado sexts bajo presión, este grupo se diferenció por presentar mayores tasas de comportamientos de riesgo, particularmente en el uso de sustancias como alcohol, cigarrillos, cigarrillos electrónicos, marihuana, drogas duras y el mal uso de medicamentos recetados; así como experiencias sexuales previas.
Por último, la participación en dinámicas violentas en la relación de pareja se asoció significativamente al sexting de NNA. Específicamente, se observó que los estudiantes que habían experimentado violencia física y sexual en el contexto de citas, así como aquellos que sufrieron violencia sexual fuera del ámbito de estas, presentaron una mayor prevalencia de sexting (Ruvalcaba et al., 2022).
Factores contextúales
Los factores contextuales corresponden a variables familiares, educativas y de asistencia a servicios religiosos. Las variables familiares estudiadas se encuentran positiva o negativamente asociadas al sexting. Estas son: estructura familiar, clima familiar, estilo de crianza y control familiar.
En cuanto a la estructura familiar, vivir con ambos padres se relaciona con un menor número de jóvenes que recibieron sexts no deseados (Van Ouytsel et al., 2021). En contraste, aquellos jóvenes que no vivían con ambos padres enviaron este tipo de material varias veces o alguna vez en un mayor porcentaje que aquellos que, proviniendo de este tipo de conformación familiar, nunca participaron de sexting (40.9 %, 43.6 % y 30.5 %, respectivamente) (Barrense-Días et al., 2022).
Asimismo, el amor y apoyo parental se asocian negativamente con el sexting, incluyendo una menor incidencia de sexting activo y pasivo (Hunter et al., 2021); y el clima familiar adverso también se relaciona a un mayor ejercicio de sexting. De este modo, se puede afirmar que una alta frecuencia de peleas intensas, comportamientos agresivos en la familia y dinámicas en que los miembros de la familia se ignoran sistemáticamente, se corresponden a un mayor involucramiento en sexting y un progresivo incremento de su frecuencia en el tiempo (Buric et al., 2020).
De hecho, el estilo de crianza y el control parental influyen en la participación en sexting, pues, en específico, enviar mensajes sexuales, con o sin fotos, se relaciona con un menor control parental. Por otra parte, solicitar fotos desnudas o semidesnudas está positivamente predicho por un estilo de crianza más permisivo y un menor control parental; y ser solicitado para enviar fotos desnudas o semidesnudas también cuenta con una asociación negativa con el control parental (Dolev-Cohen & Ricon, 2020).
Ahora bien, entre las variables educativas, el sexting de NNA se asocia al rendimiento y al entorno escolar, pues aquellos jóvenes que reportaron haber enviado imágenes íntimas de sí mismos varias veces tenían más probabilidades de informar un rendimiento escolar por debajo del promedio. En específico, el grupo que practicó sexting varias veces informó casi tres veces más bajo rendimiento académico en comparación con el grupo que nunca lo practicó (19.3 % vs. 7.1 %) (Barrense-Días et al., 2022).
Asimismo, el entorno escolar también presenta un rol en el sexting de NNA, en tanto que los estudiantes que sienten una mayor conexión con su escuela tienden a reportar menores niveles de sexting pasivo. Por otra parte, el sexting activo es más prevalente entre los jóvenes que asisten a escuelas que participan en el programa Mentors in Violence Prevention [Mentores en prevención de la violencia], que podría haberse hipotetizado que debió operar como un factor protector (Hunter et al., 2021).
Por último, se aprecia una correlación negativa entre asistir a servicios religiosos e involucrarse en sexting (Seto et al., 2023).
Influencia de la tecnología y redes sociales digitales
Las investigaciones dan cuenta de una relación entre la tecnología, las redes sociales digitales y el sexting (Tamarit et al., 2021). Específicamente, la posesión de recursos tecnológicos en NNA parece asociada al sexting activo (Yépez-Tito et al., 2021), aunque no se encontraron diferencias significativas en cuanto a la posesión de un smartphone (Barrense-Días et al., 2022). Por otra parte, el tiempo en foros en línea y la visualización de pornografía se relacionan con una mayor probabilidad de participar en sexting (Holt et al., 2021).
Además, es importante destacar que el sexting se realiza a través de diversas plataformas de redes sociales digitales y aplicaciones de mensajería (Snapchat, Face-book Chat e Instagram) (Dolev-Cohen & Ricon, 2020), aplicaciones de citas, cuentas secundarias, y aplicaciones cifradas (Seto et al., 2023). Snapchat y Facebook Chat son usados diferencialmente por género, siendo Snapchat más empleado por las niñas, y Facebook Chat, por los varones (Dolev-Cohen & Ricon, 2020).
En particular, la victimización por ciberacoso aparece asociada el sexting en NNA, en especial recibir mensajes insultantes o amenazantes por texto o imagen —mediante SMS, WhatsApp, Facebook, Twitter (ahora X), Instagram o Snapchat—, o el envío a sus amigos de mensajes insultantes, vergonzosos, o rumores sobre la víctima a través de texto o imágenes, por los medios antes mencionados. Aunque no se establezca el orden temporal entre sexting y ciberacoso, sí se evidencia la vulnerabilidad de los jóvenes que participan en el sexting a experiencias digitales dañinas (Barrense-Días et al., 2022).
Discusión
La presente revisión narrativa integró la evidencia empírica sobre los factores de riesgo y protección asociados al sexting en niñas, niños y adolescentes (NNA) menores de 18 años en contexto escolar. Los resultados permiten confirmar que el sexting es un comportamiento sexual heterogéneo, cuyas manifestaciones deben ser diferenciadas entre prácticas consensuadas, ejercidas bajo presión y no consentidas. Los factores de riesgo y protección pueden ser apreciados en función de su configuración específica en un marco relacional y cultural propio de la niñez y adolescencia contemporáneas.
Entre los principales factores de riesgo destacan el aumento de la edad, la orientación sexual, la pertenencia a minorías étnicas y de género, el bajo autocontrol, la exposición a dinámicas de presión de pares o de pareja, la precariedad del entorno familiar y escolar, y la participación en espacios digitales sin mediación adulta. Puntualmente, los NNA pertenecientes a minorías sexuales, étnicas y de género, presentan una mayor exposición a formas coercitivas de sexting. De igual modo, las prácticas parentales permisivas, el clima familiar negativo, el escaso control parental, la desconexión escolar y la exposición a contenidos sexuales en línea incrementan la probabilidad de participación en sexting, especialmente en sus formas no consentidas o bajo presión.
En contraste, diversos factores han sido identificados como protectores frente al sexting, en especial en sus formas no consentidas o bajo presión. Entre ellos, el acompañamiento parental consistente, la presencia de límites claros y una comunicación abierta sobre sexualidad y uso de tecnologías. A este respecto, la estructura familiar estable mitiga las presiones externas, fortaleciendo la capacidad de decisión de los NNA.
A nivel escolar, la conexión con el establecimiento educativo, el compromiso académico y la participación en instancias formativas centradas en la convivencia y la ciudadanía digital se relacionan con una menor probabilidad de participación en sexting, posiblemente al brindar marcos normativos compartidos, entre otras implicaciones. Asimismo, la participación religiosa aparece en algunos estudios como un factor protector indirecto, al igual que el desarrollo de fortalezas personales como la autenticidad, el sentido de justicia y el pensamiento crítico, lo cual favorece la resistencia a la presión de pares y la protección de la intimidad. Estos factores, en conjunto, promueven una vivencia más segura, autorregulada y reflexiva de la sexualidad digital en la etapa escolar.
La calidad metodológica del corpus analizado es adecuada para sustentar los hallazgos, en especial los referidos a factores demográficos y socioeconómicos, factores psicológicos y dinámicas con pares. Sin embargo, la predominancia de estudios transversales, la diversidad de instrumentos empleados y de definiciones operacionales del sexting limita el alcance del análisis.
Estas conclusiones coinciden con los resultados de investigaciones anteriores, en tanto se pone de manifiesto la complejidad del fenómeno del sexting entre los NNA y revelan que se trata de un comportamiento en el que subyace una interacción de factores correspondientes a diferentes niveles del ecosistema. Ahora bien, resulta necesario explorar empíricamente si estas variables interactúan en la propensión al sexting, lo moderan, exacerban, mitigan su impacto (negativo o positivo), o si incluso corresponden un resultado frente a un tipo de experiencia, especialmente en los grupos de NNA más vulnerables al sexting bajo presión. Al respecto, es relevante considerar que la construcción de la identidad se gesta en la interacción y que aspectos como la reputación, estudiada por Hunehäll Berndtsson y Odenbring, (2021) en relación con el sexting, pueden influir en la trayectoria vital de un NNA.
Por otra parte, Molla-Esparza et al. (2020), en un metaanálisis de tres niveles, establecieron que todas las experiencias de sexting aumentan con la edad, comenzando desde los 12 años, con prevalencias elevadas y crecientes de envío y recepción de mensajes sexuales entre los jóvenes. Al respecto, esta revisión obtuvo información que confirma este planteamiento, pero amplía el rango de edad a los nueve años, gracias a la investigación de Seto et al. (2023).
Además, ya se había indagado que los NNA pertenecientes a minorías sexuales pasan más horas diarias de tiempo de pantalla recreativo (televisión, videos de YouTube, videojuegos, redes sociales digitales y teléfonos móviles, videochat y navegación por internet), en comparación con la identificación heterosexual (Nagata et al., 2023). Esto permite focalizarlos como un grupo particularmente vulnerable a la explotación y abuso en línea.
Por último, en cuanto al sexting bajo presión, es importante relacionar los hallazgos con aquellos de Joleby et al. (2021). Estas autoras observaron que quienes ejercían agresiones sexuales en línea contra NNA empleaban dos estrategias: la presión (amenazas, sobornos o regaños) y la zalamería (halagos, actuar como un amigo o expresar afecto). Estos enfoques se utilizan de forma selectiva, y se encontró que los delincuentes más jóvenes recurrían a tácticas de presión y se dirigían a niños de más edad, en comparación con los que empleaban el lenguaje "amistoso". En este sentido, el sexting puede ser una vía para una agresión sexual que puede no ajustarse a los parámetros esperados por NNA y sus cuidadores; y que puede estar mediatizada por variables de personalidad (Resett et al., 2022). Además, cuando la participación en el sexting está acompañada de desinhibición y estrategias de avance sexual directas, contribuye significativamente al riesgo de ser víctima de grooming. Esto sugiere que el sexting no es solo una conducta de riesgo en sí misma con NNA, sino que también puede aumentar la vulnerabilidad a la explotación sexual en línea (Schoeps et al., 2020).
En su conjunto, y en concordancia con los planteamientos de Fix et al. (2021) y Giordano et al. (2022), los hallazgos de esta revisión subrayan la importancia de incorporar la temática del sexting en los programas educativos de sexualidad. El internet es una parte fundamental de la vida cotidiana de NNA, muchas veces con escasa supervisión por parte de los adultos tanto en el hogar como en el ámbito escolar, lo cual favorece un uso constante de diversas plataformas con fines más recreativos que académicos (Pacheco et al., 2018).
Finalmente, es de destacar las quince líneas de acción para abordar el sexting planteadas por Ojeda y Del Rey (2022, p. 1665), a saber:
1. Desarrollar programas de prevención del sexting ajustados a cada población.
2. Promover el uso seguro y saludable de las tecnologías de la información y la comunicación, internet y las redes sociales.
3. Concienciar sobre los riesgos y consecuencias del sexting.
4. Integrar la información sobre sexting en los programas de educación sexual.
5. Proporcionar formación a los profesionales.
6. Promover la ética sexual.
7. Concienciar sobre los roles y estereotipos de género.
8. Desarrollar protocolos de comportamiento y ponerlos en práctica.
9. Promover la coherencia entre las distintas partes implicadas.
10. Abordar los factores de riesgo asociados a los grupos de iguales.
11. Tener en cuenta las perspectivas y experiencias de los adolescentes.
12. Mejorar el entorno escolar.
13. Idear medidas adaptadas a los grupos vulnerables.
14. Aplicar medidas disciplinarias o legales, en caso necesario.
15. Integrar el sexting en programas preventivos dirigidos a otros riesgos vinculados.
En concordancia con dichas acciones, esta revisión hace suponer que la alfabetización digital temprana debería ser un mínimo a considerar con niños de menos de nueve años y sus cuidadores. Además, considerando los resultados de un reciente metaanálisis acerca de la identidad de los autores de delitos contra menores en línea, los programas deberían incluir educación sobre pares agresores, conocidos del NNA que pueden emplear esta modalidad de acceso para victimizarlos, y desconocidos que pueden acechar en redes digitales (Sutton & Finkelhor, 2023). En específico, parece urgente hacer hincapié en las peticiones inapropiadas en línea.
Al respecto, textos amigables, como First Phone: A Child's Guide to Digital Responsibility, Safety, and Etiquette [El primer teléfono: Guía infantil de responsabilidad, seguridad y etiqueta digital] (Pearlman, 2022), son una herramienta crucial para compartir con NNA y padres, así como también para que los educadores puedan realizar una primera aproximación a cómo orientar a niños desde los ocho años.
Por otra parte, el rol del apoyo entre pares puede ser de relevancia, en tanto que los resultados de Hartikainen et al. (2021) mostraron que los NNA se proporcionaban mutuamente información, apoyo emocional y consejos sobre cómo manejar experiencias sexuales negativas en línea, así como para mitigar sus repercusiones a largo plazo, a menudo basados en experiencias negativas propias. Los adolescentes parecían converger en un conjunto de normas sobre cómo manejar situaciones de sexting de manera segura y de apoyo mutuo, por lo que el intercambio a través de plataformas de apoyo entre pares presencial o en línea podría ser una modalidad para explorar.
De igual manera, los planteamientos de Van der Gaag et al. (2023) acerca de las competencias profesionales requeridas para la educación en sexualidad con NNA resultan pertinentes a la aplicación a sistemas educativos, a saber: (a) mantener políticas y directrices actualizadas, claras y ajustadas a los marcos legales y éticos sobre educación sexual; (b) favorecer el compromiso de los educadores con la resolución de problemas relacionados con la sexualidad, así como sus conocimientos, habilidades comunicativas, de manejo de incidentes y acceso a información sensible; y (c) hacer una educación sexual inclusiva y respetuosa con la diversidad cultural, religiosa y de género.
Por último, es importante señalar que este estudio presenta varias limitaciones que deben ser consideradas al interpretar sus resultados. En primer lugar, la metodología utilizada para la selección de los artículos requiere la interpretación y la selección, que pueden introducir sesgos, ya que requiere de su evaluación por el equipo de investigación y puede traslucir posiciones acerca del tema. Además, la revisión se basó en tres catálogos académicos de relevancia, pero con cobertura limitada, lo cual restringe las publicaciones a las que están indexadas dentro de ellos y excluye potencialmente otros estudios relevantes, por ejemplo, aquellos exclusivamente disponibles en bases de datos regionales como Scielo. Esta limitación es significativa, ya q ue puede afectar la representatividad y exhaustividad de los documentos. Asimismo, la variabilidad en los contextos culturales y geográficos de los estudios revisados puede limitar la aplicabilidad de los resultados, pues diferentes culturas o subculturas pueden tener normas, actitudes y prácticas diversas respecto al sexting (Molla-Esparza et al., 2020), lo que sugiere que los hallazgos pueden no ser directamente aplicables o representativos de todas las poblaciones a nivel global.
A pesar de estas limitaciones, este estudio ha mejorado la comprensión de los factores protectores y de riesgo asociados al sexting en NNA escolares. En una era como la actual, en que las tecnologías de información y comunicaciones han permitido que se diversifiquen las oportunidades de interacción por medio de celulares, tabletas y computadores, nuevos factores de riesgo deben ser considerados. Por lo tanto, resulta relevante que en el futuro se realicen investigaciones longitudinales para examinar la evolución del sexting a lo largo del tiempo, se profundice en sus factores protectores (Pistoni et al., 2023) y se desarrollen estudios cualitativos para explorar las experiencias personales de los NNA involucrados en este comportamiento, especialmente aquellos pertenecientes a grupos vulnerables y de edades tempranas.
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